—Te lo dije desde el principio, si ella ahora tiene novio y un hijo, ¿qué crees que haces metiéndote? ¿Eres la otra? —Vicente se masajeó las sienes mientras hablaba.
—Lo sé... —respondió Diego—. Pero la amo, no puedo controlar mis sentimientos.
—Controlar tus emociones es parte de ser humano. —Vicente le reprochó—. Si no puedes, entonces eres un animal. No puedes ser tan desvergonzado.
—Al menos, un animal no tiene sentimientos y no se siente así de mal.
—Tú... —Vicente se quedó sin palabras—. S