Era evidente que esa mujer no iba a decir nada bueno de él frente a Irene.
Con Bella en la mezcla, él siempre sería el blanco de los ataques. Sacó de su bolsillo una pequeña cajita y se la ofreció.
—Ire, esto es para ti.
—¿Qué es? —Irene no la aceptó.
—Santiago me dijo que te vio toser un poco cuando estuviste en casa. Me pidió que te lo trajera. —explicó Diego.
Estos días había bajado la temperatura, y después de tanto ir y venir, la garganta de Irene realmente no estaba bien. Si hubiera sido D