Irene regresó a Monteluna con trabajo en mente: firmar contratos y gestionar algunas autorizaciones de patentes. Esta vez no llevó a Estrella ni a Bella con ella.
Aunque no tenían asuntos urgentes, no podían estar siempre a su alrededor. Además, había aprendido a tener cuidado con Bella, temiendo que la llevara a esos lugares de desenfreno. Esta vez, planeaba estar en Monteluna solo dos o tres días.
Los contratos eran con el mismo instituto de investigación, y dos de las patentes eran para ellos