Irene tenía que ir a ver el quirófano en el piso de arriba, donde estaba Julio. Justo cuando salió de la sala de operaciones, alguien la abrazó.
—¡Ire! ¿Estás bien?
Al escuchar el estruendo, Diego sintió que su corazón iba a estallar. Sin pensarlo, agarró a una enfermera confundida y le preguntó por la ubicación de la sala de operaciones; luego corrió hacia allí.
Los guardaespaldas le dijeron que regresara, pero él no escuchó; solo tenía a una persona en mente: ¡Irene!
Al abrazarla con fuerza, s