Al salir juntos, al regresar solo lo hizo Irene. Ella tampoco volvió a la casa familiar, sino que se dirigió a casa de Estrella. Al ver que estaba desanimada, Estrella le ofreció una botella de vino de fruta.
—Tómate un poco, así calientas el estómago.
—Mañana tengo una cirugía. —dijo Irene—. No puedo beber.
Estrella, que tampoco bebía, tuvo que guardar la botella.
—¿Qué está pensando Diego? ¿No querrá divorciarse, verdad?
—¿Cómo podría ser? —Irene sonrió amargamente—. Un divorcio podría provoca