Al llegar a la entrada de la ciudadela, nos recibió parte del ejército local. El encargado de recibirnos fue mi hermano Aaron, quien hasta ahora había estado combatiendo junto al ejército real.
—Bienvenidos de vuelta. Tendré que pedirles que solo ingresen los soberanos —nos dijo.
—Eso no va a pasar. No entraré sin mis hombres y no permitiré que ella entre sola —respondió Gale, con un tono firme y autoritario.
—Tranquilo, Aaron, esto ya se había hablado con el Rey —intenté calmar la tensión.
—Son