POV Lanya
Al día siguiente llegamos muy temprano al casting. El aire de la mañana aún estaba frío y la ciudad apenas despertaba, pero dentro del edificio todo era distinto: luces brillantes, tacones resonando en el mármol y un murmullo constante de nervios disfrazados de confianza.
Lisa y yo llevábamos nuestros portafolio de fotos bien organizados, como si en ese papel estuviera toda nuestra vida profesional. Había demasiadas modelos.
Demasiadas chicas perfectas, con cuerpos esculpidos, miradas