Capítulo 042. Pequeño refugio.
Cuando el crepúsculo cayó sobre la pareja, terminaron su clase de tiro.
—¡Esto fue muy divertido, gracias! —exclamó Yalens, acercándose para dar un tierno beso en la mejilla de Anton.
—Me alegro de que te haya gustado, ¡pero tengo otra sorpresa para ti! —musitó Anton mientras tomaba la mano de su esposa con una sonrisa y se adentraban más en el bosque.
—¿Cómo? ¿A dónde vamos? —inquirió Yalens con curiosidad.
Tras un rato de caminata y múltiples preguntas de Yalens, llegaron a una pequeña cas