Capítulo 092. El ático.
Un escalofrío recorrió la espalda de Anton mientras se levantaba de la cama. El vacío en el otro lado del colchón era un recordatorio silencioso de su ausencia. Cruzó el pasillo hasta la habitación contigua, el santuario de Yalens, en busca de algo. No por lo que ella había sido, sino por la persona que, en secreto, él sabía que siempre sería. Buscó con cuidado, con las manos temblorosas, hasta que, al pie del escritorio, sus dedos rozaron un sobre y el familiar tintineo de las llaves de la mans