Capítulo 034. La heredera
La brisa fresca y el cálido sol de verano acariciaban la solemne ciudad de Mannheim. Yalens salió del aeropuerto, sintiendo el aire en su rostro y una mezcla de alivio y expectación. >>Bueno, he regresado. Me pregunto qué sorpresas me depara esta vez, Mannheim<< musitó para sí misma.
—¡Dennis, puedes ir a descansar! —le indicó Yalens a la mujer que la acompañaba, con un tono amable, aunque con una pizca de cansancio.
—Muy bien, señorita. Recuerde que la cita en la corte es mañana a las nueve —