Al día siguiente, la rutina se repitió. Amelia se levantó temprano, se preparó para ir al trabajo y se despidió de los niños. Sin embargo, esta vez no los llevó al colegio; fueron los hombres de Marcus, siguiendo órdenes del mismo, quienes se encargaron de llevarlos, acompañados por la niñera que llegaba temprano para trabajar y que, si era necesario, se quedaría en casa.
Se colocó perfume y se maquilló ligeramente, dejando su rostro con un aspecto natural. Elevó su cabello en una coleta alta y