Maximilian seguía esperando, con una necesidad insaciable por saber qué le diría. No podía aguantar más. La miraba expectante, pero Amelia permanecía en silencio, como si dilatara el momento de revelar lo que prometió, algo que seguramente sería más impactante que la muerte de Camila.
En el asiento del copiloto, Amelia temblaba, sus manos jugueteaban nerviosamente, intentando controlar su respiración y sentirse más segura de lo que diría. Fue en ese preciso instante cuando se arrepintió de habe