Minutos antes, la atmósfera en la oficina de Natalia estaba cargada de tensión, con los hombres frente a ella evitando su mirada directa. Su expresión fría pasaba de uno a otro, aguardando una respuesta que, de alguna manera, ya se había adelantado en sus pensamientos.
Keiden, con su cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante, miró a Natalia con una expresión de sinceridad, pero también de incomodidad. Se notaba que no había nada que le molestara más que la situación en la que se encontraba.