Natalia apretó los puños, intentando no dejarse llevar por las lágrimas.
—No quiero volver contigo —respondió con la voz tensa, luchando por contener las lágrimas—. Solo te estoy diciendo la verdad…
—¡Por favor! —Simón la interrumpió, bufando con desdén—. Es obvio que sí lo quieres. Estás tan desesperada que has inventado esto para engañarme.
Natalia lo miró fijamente, resignada. Sus ojos mostraban una tristeza profunda, pero también una determinación que no había tenido antes.
—No quiero nada