46. ¿No crees que pueda recuperar a nuestra hija?
— Tienes que tranquilizarte — le pidió Cassio, intentando buscar su contacto, pero ella lo rechazó dolorosamente y se cruzó de brazos.
— ¡No puedes pedirme una cosa así cuando esa loca tiene a mi hija! — replicó Kathia entre dientes.
— Kat…
— ¡No! ¡Déjame!
— Si no lo haces por ti, al menos hazlo por el bebé, por favor — le suplicó y colocó las manos sobre sus hombros. Ella se estremeció y cerró los ojos — Él necesita que estés tranquila.
— Mi hija… — sollozó al girarse y lo miró con dolor asfix