43. Dos noticias en un día, una buena y otra no tanto
Cassio se sentía ridículamente nervioso porque hace más de media hora se habían llevado a Kathia para realizarse los exámenes pertinentes y ella no aparecía por esa puerta.
Bufó.
— ¿Es que no hay un médico aquí? — preguntó entre dientes, al aire.
— ¿Dónde está mami? — preguntó la pequeña Cassie a su padre, que había ido por un helado a la máquina dispensadora.
Cassio tomó una respiración profunda y cambió su semblante preocupado por una sonrisa para su hija. La cargó en brazos y besó su cabelle