Para Ismael fue demasiado extraño escuchar en los pasillos del hospital que la doctora Sofía Morgan se había tomado una semana de permiso.
—¿Sabes si está enferma? —le preguntó al que esparcía la información. Nunca faltaba alguien destinado a dicha tarea.
El camillero se encogió de hombros, sin dar más detalles al respecto y dejándolo con demasiadas dudas.
¿Y si le había pasado algo al bebé?
¿Y si se lo llevó de viaje sin avisarle?
Él era su padre, no podía mantenerlo al margen de ese tipo