La noche con William no había sido para nada grata y aquel encuentro solamente le había confirmado algo que ya sabía: no se compenetraban, al menos no de una manera íntima.
Sofía se sentó en su escritorio observando su computador por largo rato, mientras pensaba que era cuestión de horas o quizá minutos, para enfrentarse a Ismael y explicarle lo que sucedió. Bueno, no sabía exactamente qué iba a explicar, ya que todo estaba bastante claro. Se acostó con su esposo.
Antes de que pudiera ordenar s