La rutina de verse después del trabajo, se había venido repitiendo en los últimos días.
Regina se encontraba con Cristian, sentados en el sofá de cuero de la oficina del hombre.
Hacía unos minutos, se habían estado besando con caricias, que subían de tono cada vez más.
Se sentía ligera en su presencia, con la forma en que él la hacía reír, con la manera en que se sentía deseada al detallar en sus ojos.
Cristian, con una sonrisa que no abandonaba sus labios, la miró. Sus dedos se movían ansio