Regina iba saliendo de la mansión, luego de su pequeña discusión con Nicolás, cuando se percató de que había un alboroto en la entrada.
La escena la dejó bastante asombrada, ya que se trataba de los empleados, quienes estaban discutiendo con una persona que bien conocía, que se suponía que hasta hacía poco tiempo era bien recibida en esa casa. Pero aparentemente ya no. Y de alguna manera, le alegraba.
—Tiene prohibido el acceso, señorita —informaba uno de los empleados a una Alicia enfurecida