Dos días después del enfrentamiento, Nicolás entraba en la empresa cuando un mensajero se le atravesó en el vestíbulo.
El hombre le extendió un sobre que tomó con desconfianza, clavando sus ojos grises en el enunciado del mismo.
La palabra “Tribunal” resaltaba en el membrete, seguida de “Demanda de Divorcio”.
Y justo en ese instante, parecía que su día se había arruinado por completo.
«Otro día lanzado a la basura», pensó, sintiendo cómo la mandíbula se le tensaba.
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