Regina no había esperado que este aventón se tornara tan agradable, pero debía de reconocer que la personalidad de Cristian era bastante juguetona.
—Así que, Regina —comenzó el hombre, mientras giraba por una avenida—, tengo que preguntarlo. ¿Qué tan malo tuvo que ser tu esposo para que decidieras abandonarlo todo? ¿Una vida de lujo, una empresa exitosa, por un trabajo como este? —Sus ojos brillaron con curiosidad, pero también con una amabilidad que la invitaba a tener mayor confianza.
—Esa es