Era de tarde cuando Nicolás llegó a la mansión con urgencia. No se detuvo a saludar, ni a buscar a Regina.
Su mente estaba fija en Alicia y en volver al hospital. Así que fue directamente a su armario para sacar nuevos cambios de ropa para pasar la noche al lado de su amiga.
En su apuro, no se percató de que Regina estaba frente a la ventana, con la espalda erguida y la mirada perdida en el jardín. No se volteó a mirarlo, así que se acercó a ella para saludarla con prisa. Ya debía irse.
—Hol