Abro la puerta que por fortuna no tiene seguro, entro y cierro muy despacio; en la cocina una empleada de limpieza se pone alerta, me acerco rápidamente y le pido que guarde silencio.
—Usted es la señorita de la foto—me dice bajando la voz.
—¿Cuál foto? —le pregunto.
Me muestra una foto que tiene Bern en la sala de nosotros; le pido a la señora que se tome el día libre y vuelva mañana, ya que tengo asuntos importantes que hablar con Bern, ella acepta y sale por la puerta trasera.
—Celi ¿eres tú