Calix
―Señora… Qué vergüenza que todo esto pase en su hogar, que al final de cuentas, no sea más que una terrible fiesta arruinada…
Mi rostro giró de manera rápida hacia Calíope, aquella que con su vestido rosa rebosaba en delicadeza y belleza.
Algo que me tenía un poco incómodo, no digo que se vea terrible, ella es hermosa con cualquier cosa que llegara a tener en su perfecto cuerpo.
Aunque no negaré que mi favorito es cuando tiene absolutamente nada y está a plena disposición para mí, pero no