La bañera con agua rebosando, sus manos en mi cintura, y los gemidos estridentes de nuestros labios, aquello era lo que podía decirse que se mostraba a flor de piel en el cuarto de baño.
Aquel en el que Elrod, estaba encima de él, mientras daba un gruñido, que sonaba más como un gemido sensual.
Logrando así un suspiro de mi parte, incluso logrando que moviera mis caderas un vaivén constante, todo deseando sentirlo más y más dentro de mí.
Podría decirse que también quería lograr que se volviera