―Él solo… Él solo…
Mis lágrimas no paraban de salir, todo mientras Calíope acariciaba mi cabello y se quedaba en silencio escuchando cada una de sus palabras
Todo mientras que yo lloraba y no sabía siquiera como había llegado a parar en ese lugar, solo sabía que inicié a caminar, que lo hice hasta muy tarde
Hasta que como si hubiese sido algún tipo de imán, llegue la villa de Calíope, aquella que acababa de legar con un enorme ramo de flores en sus brazos.
Todo de diferentes flores y diferentes