Capítulo 83 El silencio de Diana
El teléfono sobre el escritorio de Rodrigo se iluminaba cada pocos minutos. Él revisaba la pantalla con una ansiedad creciente, como si el simple hecho de mirarlo pudiera materializar una respuesta.
Nada. Ni un rastro de Diana.
Suspiró, pasó una mano por su cabello frustrado y volvió a marcar. El tono de llamada resonó en el silencio de su oficina. Una vez. Dos. Tres... Estaba a punto de colgar cuando, de repente, la conexión se estableció.
—¿Qué querés,