CAPÍTULO 204 Renata y la culpa
Franco la acompañó hasta el auto.
Ninguno parecía tener demasiadas ganas de despedirse.
Las horas habían pasado más rápido de lo que ambos querían.
Y por primera vez en mucho tiempo no había tensión entre ellos.
No había reproches,ni distancia.
Solo una sensación nueva tan distinta.
Esperanzadora.
Franco se quedó frente a la puerta del vehículo observándola.
Como si todavía no pudiera creer que aquello estuviera pasando de verdad.
Renata sonrió mirándolo