Capítulo 125 La decisión en la plaza
El aire de Roma le llenó los pulmones como si fuera la primera vez en días que realmente respiraba.
Ofelia cerró los ojos un segundo mientras caminaba despacio por la plaza, sintiendo cómo el frío suave de la tarde le rozaba la cara. No era solo aire… era alivio. Era la primera vez en días que su cuerpo no estaba en alerta constante, que su mente no estaba atrapada entre el miedo y la culpa.
Se llevó la mano al vientre, por instinto.
—Ya está… —susurró apena