Capítulo 117 La mujer que huye
Italia no la recibió con paz.
Su vuelo había estado lleno de silencio y de un llanto que Ofelia había intentado tragarse durante horas, porque estaba demasiado enojada como para permitirse llorar con libertad. Enojada con Lissandro, con Gaspar, con Amelia… pero sobre todo con ella misma. Con su confianza. Con su manera de creer. Con esa facilidad dolorosa que tenía para entregarse por completo cuando pensaba que al fin estaba a salvo.
Apoyó una mano sobre el vie