Capítulo 118 La caída de Amelia
El sonido de las esposas retumbó hasta el pasillo… y no fue lo peor para ella.
Lo peor fue la mirada de Lissandro.
Amelia nunca la olvidaría.
No había furia.
No había ni siquiera ese desprecio que tantas veces había sabido provocar en los hombres cuando las cosas se torcían.
Había algo peor.
Vacío.
Como si en ese instante él hubiera entendido todo… y ella hubiera dejado de existir. Como si ya no valiera ni el esfuerzo de odiarla.
—Esto es un erro