CAPÍTULO 237 Una silla en la casa de su hija
Esa misma tarde, Franco llegó al consultorio de Eva Beltrán unos minutos antes de la hora.
Mientras esperaba que ella saliera, escuchó que era su primer paciente después del caos en el que se había convertido su vida. Eva abrió la puerta con el cabello recogido y una expresión serena que no lograba ocultar del todo el cansancio. Había vuelto a trabajar después de semanas durísimas. Casi había perdido su licencia profesional por culpa de la amante