Capítulo 109 — Un plan que empieza a romperse
El aire nocturno de Punta del Este era frío cuando Amelia salió del hospital.
Las puertas automáticas se cerraron detrás de ella con un susurro metálico que pareció perderse en la quietud de la madrugada.
Por un instante se quedó quieta en la vereda, mirando hacia la oscuridad del estacionamiento.
El viento que venía desde el mar levantaba pequeños remolinos de arena en la rambla cercana y los faroles iluminaban apenas la fila de autos alineados