Capitulo 95 Cuando la verdad rompe la mente
La noche en la cárcel era siempre igual.
Pesada.
Lenta.
Interminable.
Natalia Píriz llevaba casi dos meses allí.
Dos meses en los que el mundo se había reducido a cuatro paredes húmedas, una cama de hierro y una pequeña ventana con barrotes por donde apenas entraba la luz.
El aire olía a encierro, a desinfectante y a tristeza acumulada.
El silencio del pabellón femenino no era completo.
Siempre había algo.
Una tos lejana.
Un llant