Capitulo 254 La abuela
La madrugada avanzó despacio.
Lorenzo comió, lloró, durmió diez minutos, volvió a quejarse, se calmó sobre el pecho de Ofelia y después sobre el de Lissandro. Cada pequeño movimiento parecía inaugurar algo. Cada quejido ponía a Lissandro en alerta. Cada respiración profunda de su hijo le recordaba que estaba vivo, que estaba ahí, que ya no era una esperanza dentro de una panza sino un cuerpo tibio en sus brazos.
Ofelia descansaba de a ratos
Lo miraba a él.
A Lore