CAPÍTULO 229 Lo que nadie quería perder
Lissandro llegó al apartamento antes del mediodía.
Había pasado parte de la mañana pensando en aquella conversación que sabía que, tarde o temprano, iba a suceder.
Ni siquiera había logrado concentrarse en la reunión con Rodrigo. Las palabras iban y venían frente a él, pero su cabeza estaba en otro lugar. En su casa. En Ofelia y en Alessandra.
En ese hombre que acababa de descubrir que era el padre biológico de la niña que él ya sentía como su hija.