CAPÍTULO 164 El miedo de perderlas
El mundo se le hizo añicos exactamente en el momento en que Ofelia se desplomó hacia adelante.
Lissandro apenas tuvo tiempo de agarrarla antes de que golpeara el piso.
—¡OFE!
El sonido de su propia voz ni siquiera pareció suyo.
Todo alrededor empezó a moverse demasiado rápido.
Milagros levantándose.
Julieta se paró y corrió junto a su hija con las lágrimas cayéndole como cascadas.
Rodrigo diciendo algo que él no llegó a entender.
Pero Lissandro solo ve