CAPÍTULO 163 Lo que podían quitarnos
Nada fue igual esa mañana.
El departamento despertó en silencio, como si hasta las paredes entendieran que el día podía cambiarles la vida.
Ofelia abrió los ojos antes de que sonara el despertador.
Por un momento se quedó quieta mirando el techo.
Después bajó lentamente la mirada hacia su vientre.
La barriga ya empezaba a notarse un poco más esa mañana.
Todavía podía esconderla con ropa suelta.
Pero ella la veía.
La sentía.
Y eso hizo que una sonris