Adeline se secó las lágrimas rápidamente. Obligó a sus pulmones a respirar y convenció a su corazón de que estaba bien. Luego regresó hacia Jason, Celine y Will.
—Adeline, ¿dónde estabas? —preguntó Will.
—En el baño, Will —respondió Adeline, forzando una sonrisa.
—Willy… ¿puedes llevarme a casa? —susurró con suavidad.
—Claro. Ya es tarde, de todas maneras —contestó Will.
—Jason, llevaré a Adeline a casa primero. Quédate aquí con Celine —dijo Will, levantándose de su asiento. Jason también se pu