Habían pasado 21 años desde que Maximilian e Isabella se casaron, y su felicidad solo había crecido con la llegada de su querida y única hija, Adeline.
Un año después del nacimiento de Adeline, Miguel y Samantha decidieron casarse. El destino los había unido justo cuando ambos estaban curando corazones rotos.
Ahora, Adeline se había convertido en una joven deslumbrante, heredando rasgos tanto de Isabella como de Maximilian. Aún asistía a una prestigiosa universidad en la ciudad.
Mientras tanto,