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A la mañana siguiente, Samantha condujo directamente a la casa de Isabella. Por suerte, la puerta principal no estaba cerrada, así que entró sin problemas. Isabella estaba sentada tranquilamente en su dormitorio, ya vestida y lista para cumplir la promesa que le había hecho a Samantha: ir a su chequeo médico.

Esa mañana se veía deslumbrante, con un vestido sencillo. U

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