98. Enemigo poderoso
Dimitry se quedó enmudecido al ver a Satarah salir del baño. Había estado esperándola para que pudieran cenar pero se veía más hermosa que nunca.
—Cuando volvamos de la cena te daré mi regalo verdadero, el pie que devoraste egoístamente sin darle a nadie no era el único regalo que tengo para ti.
—No. Mi favorito fue el que estuvimos haciendo toda la mañana —dijo Dimitry con un tono ronco haciendo reír a Satarah.
—¡No se trata de eso, atrevido!
—Maldita sea, ¿Por qué no nos quedamos mejor aquí y