91. Dulzura
—Fuego, ¡Prendieron fuego el lugar y nos dejaron encerrados aquí! —gimió Satarah aún en los brazos de su esposo.
El ambiente de tristeza cambió por un momento a uno de inquietud y rabia.
Dimitry la dejó apoyarse sobre sus pies para que comenzaran a recorrer la pequeña oficina intentando encontrar otra salida.
Dimitry sacó su arma y disparó a la cerradura cerrada pero esa no cedió.
La habían reforzado específicamente para que no pudieran huir.
Su mente corría rápido con la necesidad de sacar a Sa