87. El padre que Mijaíl merece
De repente, tan rápido como la había tocado,m, Zinoviy la soltó y ella se quedó mirándolo aturdida sin moverse, evidentemente no esperaba que él la dejara.
—No voy a tocarte, puedes estar segura de eso. Duerme Vasilisa.
No "Moya Lyubov" como solía decirle antes, Vasilisa, incluso aunque su nombre se sentía terriblemente bien en sus labios, secretamente echó de menos el apodo que él le había dado en el pasado.
Vasya apretó los labios y se dejó caer al lado de Zinoviy sin voltear a verlo otra v