88. Traidora a sí misma
Vasilisa se acercó y besó la frente de su hijo, abrazándolo, por un segundo, los tres estuvieron juntos, el pequeño cuerpo de Mijaíl quedó entre ellos.
El calor de Zinoviy rozaba el de ella.
Su aroma masculino la envolvía y el roce accidental de sus brazos la ponía nerviosa.
Vasilisa sintió un cosquilleo traicionero en el vientre.
—Tengo que irme —dijo en voz baja dirigiéndose principalmente a su hijo, aunque sus palabras también eran para ella—. Hay asuntos que no pueden esperar pero cuando v