75. Recuerdos del pasado, certezas secretas
Después de que Fedorov terminara de revisarlo, Zinoviy se sentó en el borde de la cama con el torso vendado. El médico lo miraba con evidente desaprobación.
—Debería guardar reposo al menos cuarenta y ocho horas, Ivanov. La herida es limpia, pero perdiste mucha sangre. Cualquier esfuerzo podría abrirla de nuevo.
Zinoviy apenas lo escuchó.
Su mente estaba lejos, en una sola persona.
—Estoy bien —cortó secamente, poniéndose de pie a pesar del escozor de su herida—. Me voy.
Fedorov suspiró pero no