208. De vuelta, una vez más
Dimitry había llevado a Natalya a su casa después que ambas hubieran enfrentado a Sonya, pero cuando Satarah intentó bajar, no se lo permitió tomándola suavemente del brazo.
Ella se giró a verlo aturdida, y entonces él le explicó.
—Necesito que vengas a un lugar conmigo, Malyshka.
La manera en la que Dimitry la observó ocasionó que su corazón saltara.
—¿A dónde vamos? —preguntó ella con curiosidad mientras el auto volvía a la carretera.
—¿Impaciente? —indagó él con una sonrisa, pero por algunas