202. No me dejes sola
Satarah se despertó pero frunció el ceño enseguida al ver que Dimitry no estaba acostado a su lado en la cama.
—¿Dónde está?
Apartó la frazada que cubría su cuerpo y no se molestó en colocarse sus pantuflas al ponerse de pie.
Pronto escuchó el susurro de la voz de Dimitry en el balcón, sus ojos no se perdieron de la tensión en su cuerpo.
Estaba molesto por alguna razón que seguramente después le contaría pero ahora mismo ella estaba hambrienta. Aunque quizás esa no era la palabra, antojada.
—Esp