103. Ella volvió
Gian había sido testigo incómodo del momento compartido entre ambos llegando a la conclusión obvia.
El hijo de puta más grande de Rusia parecía enamorado de su mejor amiga.
La manera en como la miraba o la forma en la que la tocaba no podía ser fingida.
Pero eso no le gustaba a Gian.
Dimitry era peligroso para Satarah.
Su oscuridad iba a destruir su luz de una manera u otra y él no quería ser testigo de ello.
Mucho menos quería permitir que ella se dejara manipular por Romanov.
¿Y si estaja fing